Etapas en la adquisición del lenguaje: Estudio de un caso concreto

Análisis Crítico

Fuensanta Hernández Pina, en el estudio del desarrollo del lenguaje de su hijo en los primeros tres años, hace un análisis tomando como base diferentes autores (como Lewis, Osgood, Lenneberg, Murai, etc), para así comprobar que las conclusiones de los estudios realizados sobre otras lenguas también pueden ser aplicadas para el Español. Para esto se basa en las etapas de la adquisición del lenguaje de los dos grandes períodos, el habla prelingüística y el habla lingüística. En este estudio, podemos ver claramente que Fuensanta hace una división muy clara entre las etapas de cada uno de los períodos que menciona queriendo también comprobar que todas estas etapas se cumplen para el desarrollo de cualquier caso concreto.

Fuensanta comienza analizando los primeros seis primeros meses del niño nombrándonos los primeros intentos de comunicación por su parte. Según el enfoque de la psicolingüística evolutiva, el desarrollo del lenguaje se inicia con el llanto, ya que el niño comienza a usar su aparto fonador y, a pesar de que “el lenguaje del adulto no esta presente en esta edad” (Boada, 1990. Pág. 15),  se crea una comunicación por parte del niño hacia el adulto, “desempeñando una función puramente fisiológica”, bien sea por hambre, sueño o dolor (Hernández Pina).  Aunque es evidente que el niño tiene la necesidad de comunicarnos algo, autores como Müller, Hollier y Murry (1974), consideran que es necesario un contexto para poder lograr esa comunicación, afirmación aceptada por Bruner. Sin embargo, si se toma en cuenta el llanto en este estudio.

Fuensanta, en esta etapa de los primeros seis meses, sólo nos habla de vocalizaciones que el niño hace, pero no nos menciona las otras formas de comunicación que utiliza el niño durante los primeros meses que también deben ser tomados en cuenta, ya que, según Bruner en un trabajo de 1978, estos “cumplen algunas de las funciones que cumplirán más tarde el lenguaje”  (Boada, 1990. Pág. 16). Podemos nombrar la sonrisa, que según Ambrose (1961) aparece a partir de los 3 y 4 meses y, que según Stern (1977), será posteriormente utilizada por el bebé con el fin de conseguir algo que quiere. Posteriormente aparecen otras formas para comunicarse, como las expresiones fáciles, la mímica y las miradas.

Ya después de los primeros 6 meses, Fuensanta nos menciona que el balbuceo se presenta, pasando entonces a una nueva etapa del desarrollo del lenguaje. Pero no menciona la presencia de arrullos anteriores al balbuceo, que según Kaplan y Kaplan en 1971 aparecen a finales del segundo mes. Estos arrullos son sonido parecidos a las vocales y son resultado de la transformación del llanto (Dale, 1992. Pág. 261). Después de estos arrullos es que aparecen los balbuceos (según las etapas propuestas por Kaplan y Kaplan) que se trata de sonidos donde se combinan las vocales y las consonantes viéndose las entonaciones que los adultos utilizan, aunque se ven más claramente en las próximas etapas.

Varios autores discuten la función del balbuceo, como Lewis, que dice que el balbuceo es puro juego y Osgood que lo considera un entrenamiento para el lenguaje; mientras que la teoría de la maduración ve al balbuceo como “un intento de hacer leguaje por parte del niño, pero que no logra por falta  de flexibilidad muscular”. Pero la conclusión a la que llega Fuensanta la considero bastante apropiada, donde nos dice que “en el balbuceo se da un poco de cada uno de los aspectos apuntados por las distintas teorías”.

Con respecto a la interrogante propuesta por Fuensanta acerca de las tesis que proponen que durante el balbuceo del niño se emiten sonido de todas las lenguas o no, nos podemos basar en autores como Irwin y Chen (1946), Ollen, Wieman, Doyle y Ross, que nos dicen que durante el balbuceo hay ediciones y eliminaciones de sonidos de la lengua materna del bebé (Dale, 1992. Pág. 262) aunque puede ser que se vocalicen sonidos de lenguas que no existen. Pero generalmente se ven los mismos sonidos en niños de diferentes grupos lingüísticos donde predominan las consonantes labiales b y m.

Posteriormente Fuensanta nos menciona la etapa intermedia del lenguaje prelingüístico, denominado por Kaplan y Kaplan la etapa de la “imitación del lenguaje” ya que se puede considerar el “comienzo del verdadero lenguaje” (Dale, 1992. Pág. 261). Esta etapa viene dada entre los nueve y diez meses, y es donde aparecen las primeras palabras. Luego de esta etapa podemos referirnos propiamente al habla lingüística.

Ya después de los diez meses hasta los dieciocho, comienza la etapa holofrásica, donde el niño emite frases de una sola palabra. Es cierto que a estas palabras no se le pueden hacer un análisis sintáctico como tal, pero tiene un valor semántico importante, ya que el niño comienza  a nombrar objetos a su alrededor utilizando los denominados “nombres etiqueta” (Tema 4. Pág. 9). Ahora el niño no se limita a gestos para comunicarse, sino que comienza a emitir palabras aisladas llamadas holofrases que tienen funciones comunicativas que solo pueden ser deducidas por medio del contexto no verbal en que se producen, aunque Bloom (1970) le da mayor importancia al orden de las palabras, por lo que dice que las holofrases son muy difíciles de interpretar, porque se trata de una sola palabra (Dale,1992. Pág. 45).

En esta etapa aparece las sobre extensiones, es decir, el hecho que los niños utilicen ciertas palabras, no solo para referirse a objetos a los que los adultos denominamos con ellas, sino también a otros objetos. Según Clark, esto ocurre porque los niños no conocen el significado como tal de las palabras que utilizan, sino que conocen ciertos rasgos de su significado (Soto, 1984. Pág. 284). A esto se refiere Fuensanta cuando nos dice que “el campo semántico de las palabras es amorfo” y cuando nos da el ejemplo del gato.

Otra característica importante de esta etapa del desarrollo, que no menciona Fuensanta en su análisis, es que las holofrases que emite el niño constan de un solo morfema (Dale, 1992. Pág. 32), no se utilizan flexiones (como plural), como ejemplo, el niño dice “perro” refiriéndose a varios perros que hay frente a él. También podemos mencionar que generalmente estas holofrases son sustantivos, como bien lo comprueba Fuensanta, aunque pueden presentarse verbos, y otras palabras como arriba, abajo, allí, etc. pero en menor proporción.  

Ya a partir de los dieciocho meses, el niño comienza a juntar dos palabras que suelen ser sustantivos, verbos o adjetivos, pero nunca preposiciones, conjunciones o terminaciones y tienen un solo morfema.  Es a partir de esta etapa donde comienza el desarrollo sintáctico y se puede hablar de un lenguaje como tal, que es muy sencillo (Dale, 1992. Pág. 33) pero que puede interpretarse incorrectamente porque el niño omite algunas de las palabras claves.

Las dos palabras emitidas por el niño siempre van a tener algún tipo de relación entre ellas, “aunque esa relación sea aparente o ficticia”, como dice Fuensanta, y no están organizadas al azar, sino que están organizadas según una gramática infantil que es diferente a la del adulto. Como bien Fuensanta lo indica las relaciones entre las dos palabras utilizadas pueden ser entre dos nombres, un nombre y un verbo y entre calificadores (como aquello, debajo, arriba, etc). Esta etapa se caracteriza por ser auténticamente creadora.

Ya después de los dos años, los niños emplean lo que se llaman el lenguaje telegráfico, ya que a pesar de que emiten frases de más de dos palabras, omiten palabras que no contienen tanta información o solo cumplen una función gramatical, como las preposiciones, verbos auxiliares, artículos, etc. y se mantienen las palabras que contienen mayor carga semántica como los sustantivos, verbos y adjetivos, por esto Fuensanta dice que “parece un lenguaje incompleto”.

En esta etapa se presenta una gramática pivote que consiste en dos tipos de palabras, las “palabras pivote” que es una clase pequeña y contiene palabras que aparecen con mucha frecuencia en las frases de los niños (por ejemplo; ven mami, ven perrito, ven papá) y las “palabras abiertas” que es una clase más grande y pueden ir solas o acompañadas por las pivote, (sería mami, perrito, papá, etc). Fuensanta nos menciona varios ejemplos donde se pueden ver con claridad el uso de éstas dos clases de palabras.

Otra característica de esta etapa es la presencia de oraciones interrogativas, que aunque son iguales a las declarativas, ya poseen una entonación diferente que las caracterizan (Dale, 1992. Pág. 39), esta particularidad no fue mencionada por Fuensanta.

A partir de este análisis se puede ver claramente que el desarrollo del lenguaje es efectivamente dado por etapas, de la comunicación no verbal, a las frases de una palabra, hasta frases mucho más elaboradas y más largas alcanzando la gramática del habla adulto. El niño aprende a hablar con una rapidez asombrosa y adquiere vocabulario fácilmente, tanto así que a los seis años el niño conoce alrededor de catorce mil palabras (Soto, 1984. Pág. 284) y es por esto que tantos psicólogos y psicolingüistas se han interesado tanto en el estudio del desarrollo del lenguaje. Pero tiene que quedar claro que el ritmo de desarrollo no es idéntico en todos los individuos, por lo que no se puede estableces un calendario común.

Fuensanta en su análisis hace referencia a la adquisición del lenguaje tomando en cuenta el desarrollo fonológico (en la etapa prelingüística), sintáctico (en la etapa telegráfica) y vagamente el semántico (cuando nombra las sobreextensiones y la gramática pivote); pero no toma en cuenta el desarrollo pragmático. Tampoco tomó en cuanta los estudios y teorías de Piaget, donde habla del lenguaje egocéntrico y socializado; de Halliday, donde señala tres fases según un enfoque pragmático; de Skinner o de Vigotsky.  Igualmente le falta profundizar un poco acerca de algunas características de cada una de las frases que nombró y ejemplificar con más frecuencia.

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2 respuestas a Etapas en la adquisición del lenguaje: Estudio de un caso concreto

  1. catalina dice:

    por favor manden informacion concreta y que realmente sirva por que con la informacion que me he encontrado realmente pauperrima……….

    • Hay muchos autores que hablan del desarrollo del lenguaje en niños desde el nacimiento. Este análisis que yo expongo es particularmente acerca del estudio que Fuensanta Hernández Pina realizó con su hijo. Es un análisis crítico porque expongo lo que ella tomó en cuenta y lo que le faltó incorporar (según mi opinión y basandome en teoría y otros estudios). Te sugiero que leas un poco más acerca del tema para que logres comprender el desarrollo del lenguaje y las diferentes etapas según diferentes especialistas. Si tienes alguna pregunta, te pudiera ayudar con mucho gusto. Saludos.

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