Análisis Crítico del libro: “EL NIÑO FELIZ” de Dorothy Corkille Briggs

¿Qué significa ser feliz? ¿Cómo llegamos a ser felices? ¿Quién influye en nuestra felicidad? Estas son algunas de las muchas preguntas que nos hacemos los adultos acerca de la felicidad, no solo para poder llegar a ella sino para poder transmitirles las “respuestas” a los niños que forman parte de nuestras vidas.

Antes de leer el libro de “Mi Niño Feliz” mis respuestas fueron un poco confusas: “significa sentirse satisfecho con todos los logros personales” “luchando para alcanzar lo que queremos” “todo quien tenga contacto conmigo en el presente”. Al terminar el libro me di cuenta que, tanto las respuestas de estas preguntas como de otras, se pueden resumir en el AUTOESTIMA. En el valor de sí mismo, que se desarrolla a lo largo de la vida donde influyen todos los que tienen y han tenido contacto con uno.

Pero entonces se formulan nuevas preguntas: ¿cómo logramos llegar a un autoestima alto que nos pueda influenciar en ser felices o no? Gracias a este libro, no solo podemos entender cómo llegamos a tener un alto autoestima, sino más importante aún, entendemos cómo podemos influenciar en otros para que lleguen a la felicidad sin sentir barreras.

A continuación se responden cuatro preguntas que consideré abarcaban el tema según un enfoque para maestras, porque además de los padres, nosotras también somos parte de los niños que van a nuestras aulas.

El niño cuando nace no se diferencia de su madre sino hasta los dos años y medio donde se identifica como un individuo separado de ella. Una vez que se sepa diferente a su madre y a los demás, reconoce qué es de él y qué no lo es. Paralelamente recibe mensajes de quienes están a su alrededor por medio del contacto físico, la satisfacción de sus necesidades, los tonos de voz cuando le hablan y las expresiones faciales. (Corkille, 1983). Estas primeras experiencias que tiene el niño son esenciales para que él se sienta querido, valorado e indispensable como individuo en su entorno. Luego, cuando comienza a entender la palabra, éstas también influirán en las “impresiones tempranas de sí mismo” (Corkille, 1983) sin dejar atrás a las anteriormente nombradas.

Es importante saber que los espejos no siempre reflejan mensajes positivos, también reflejan mensajes negativos que pueden perjudicar fuertemente el desarrollo del auto-concepto del niño. Cuando estos mensajes negativos son más frecuentes y más intensos, se ve afectado el auto-concepto del niño y éste, en vez de pensar que esos mensajes están equivocados, comienza a dudar de sus habilidades y capacidades e incluso pensar que no merece ser querido por sentirse no capaz al no llenar las expectativas de los demás.

Según Craig (2002) el niño, a medida de que crece, va creando un auto-concepto cada vez más parecido a la realidad y más estable en su interior porque conoce mejor sus habilidades y sus limitaciones, logrando entonces partir de esto para organizar su comportamiento. Pero ese “parecido a la realidad” se ve influenciado con lo que nuestras personas más apegadas piensan de nosotros y lo demuestran. Si mi mamá, la persona más importante de mi vida, me dice que soy fastidioso ¿quién va a pensar que no lo soy? Si el verdadero YO no es fastidioso, pero me lo creo, esa realidad es distorsionada y afecta mis niveles de autoestima. Los mensajes positivos son los que nos ayudan a formar una buena auto-imagen y todas las personas que estén involucradas con el niño influyen notablemente.

Pienso que con solo ver cómo los espejos nos afectan el “auto-concepto que nos dice quiénes somos y lo que podemos hacer” (Craig, 2001) no es difícil ver la relación que hay con el autoestima “que incorpora un elemento evaluativo” que muestra si nos vemos bajo una luz positiva o negativa (Craig, 2001).

“Cuanto más gusta (un niño) de su auto-imagen, mayor es su autoestima” (Corkille, 1983) La autoestima alta, sin llegar a ser pretenciosos, nos ayuda a actuar con mayor seguridad, reconociendo qué somos capaces de hacer y qué no somos capaces de hacer para poder pedir ayuda y por lo tanto desarrollar la autonomía de la manera más sana posible. Se trata de poder tomar nuestras propias decisiones y pensar por nosotros mismos (Guía Práctica 1984) Sin duda, nuestra conducta está basada en nuestro autoestima, porque refleja seguridad y confianza en uno mismo.

En el Preescolar Mi Niño Simón, me encontré con dos casos contrarios que me gustaría comentar. El primero es Bryan, quien frecuentemente describía sus planes espontáneamente con orgullo de ser innovadores, inventaba juegos como “el mundo al revés” cuando pintaba el sol verde y el árbol amarillo, participaba activamente en actividades grupales dando opiniones y aceptando los de los demás respetando las normas. Siempre estaba satisfecho con lo que hacía y esto mostraba la positividad de los espejos que los rodeaban, probablemente no solo con su mamá y su papá, sino en la mayoría de sus entornos (escuela, vecindarios, amigos, etc). Se veía un alto autoestima y por consiguiente un alto nivel de autonomía.

Por el contrario, Anthony no mostraba la misma seguridad que Bryan, no era participativo en las rondas, cuando se le daba la palabra no quería hablar y bajaba la cabeza, en muchas ocasiones decía que no sabía hacer alguna de las actividades que se le proponían y la mayoría de las veces iba al Espacio que no se había llenado. Aquí se puede ver un niño poco seguro de sus acciones con miedo de “fallarle” a alguien, bien sea a la maestra, a sus amigos o a sus propios padres. Su comportamiento en el aula es una muestra de una negatividad en los espejos que lo rodean.

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Corkille (1984) nos nombra la autoestima dándonos siempre una clave diferente que nos acerca más a su significado:

– La autoestima elevada “no proviene de la adulación (…) proviene de las reflexiones positivas que se hagan en torno al niño” (Pág. 31)

– La autoestima es: “la visión que de sí mismo tiene cada niño” “Es el producto de la corriente de imágenes reflejadas que le llega de muchas fuentes” Estas imágenes “constituyen la base de la identidad y se transforma en su auto-concepto (…)” (Pág. 36)

– “El niño que posee respeto por sí mismo está predispuesto a transformarse en miembro constructivo de la sociedad” (Pág. 43)

– “La baja autoestima constituye un obstáculo para la felicidad por cuanto impide los compromisos sin conflictos” (Pág. 44)

– “Las máscaras se emplean para ocultar un “yo sin valor” (Pág. 52)

– “Sentirse digno de ser amado reside en que la confianza en su propia persona permite al jovencito aceptar su falta de ciertas habilidades sin peligro para su autoestima” (Pág.  57)

– “El autoestima no es inamovible, pero tampoco resulta fácil modificarla” (Pág. 55)

– “La baja autoestima se encuentra ligada con el planteo a uno mismo de exigencias imposibles” (Pág. 57)

– Los niños que cuentan con un autoestima alto cuentan con ser futuros “adultos seguros de sí mismos y dotados con el valor que da la confianza en las propias convicciones” (Pág. 70)

– “La alta autoestima está directamente relacionada con la capacidad de mantenerse abierto a toda reacción interna” (Pág. 99)

Considerando estas citas del libro se puede resumir la autoestima en: un juicio de valor que uno le da a la imagen que tenemos de nosotros mismos. Formada desde el nacimiento por los mensajes de cariño o rechazo que recibimos día a día por todo aquel que nos rodea. Cuando abundan los mensajes positivos, el autoestima es elevada, logrando así que uno se sienta seguro y confiado de hacer, vivir y ser con plena autenticidad. Incluye un auto-respeto que nos ayuda a no tener miedo a los cambios, a arriesgarnos sabiendo que podemos triunfar o fracasar, a saber que no somos perfectos y que tenemos debilidades que pueden ser fortalecidas por otros sin que nos afecte nuestra integridad como personas. Se trata de una paz interior y una salud psicológica al responder la pregunta “¿quién doy?” Una alta autoestima es la clave para SER FELIZ.

Mi papá es el primer ejemplo que se me viene a la mente cuando pienso en un autoestima sano. Primero, considero que se trata de una persona que tiene un auto-respeto impresionante y se hace respetar porque demuestra su honestidad y determinación ante todo lo que se propone y quiere, no solo para él, sino también para su familia. Muestra seguridad ante toda situación, frente a quien sea y en la situación que sea. Toma riesgos que considera que pueden llevarlo a triunfar, pero si no lo logra mantiene su cara en alto e intenta de nuevo repasando sus errores, aceptándolos y tratando de no volverlos a cometer.

Es capaz de ayudar y aceptar ayuda cuando la necesita. Mantiene en pie a una familia de 14 personas incluyendo esposa, hijos, yernos y nietos, logrando una conexión entre todos basada en amor positivo. Aquí se ve un compromiso con personas sin conflictos. Como toda persona con un autoestima sana, experimenta todo tipo de emociones y las expresa con autenticidad bien sea la tristeza, la alegría, la rabia o la frustración.  Yo pienso que toda persona que tenga una autoestima alto es capaz de mantener relaciones y depender de ellas para momentos en donde tenga un momento difícil en la vida. Para mi papá esa figura es, sin duda, mi mamá.

Por el contrario conozco alguien apegado a mi que considero tiene una muy baja autoestima. Tiene miedo a los cambios, pareciera nunca viviera en el presente sino en el pasado o en el futuro, pensando que mañana será mejor sin tomar acciones al respecto. Nunca consolidó una relación de pareja lo que le causa frustración haciéndole pensar que no merece el amor que alguien pudo darle en algún momento. Siempre ve las cosas negativas sin darse cuenta de que muchos la quieren.

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Catalá (2202) nos afirma que “toda persona es un resultado de su herencia y su ambiente” (Pág. 83), es decir, que la carga genética y las interacciones desde el nacimiento entre el niño y todas las personas que la rodean, junto con la estimulación por parte de estos, van a influenciar en cómo el niño va a llegar a ser una persona que se desenvuelva adecuadamente como adulto.

Queda entonces claro que si suponemos dos niños genéticamente iguales y uno es expuesto a un ambiente sano y seguro donde sus necesidades son satisfechas y propiciadas por aquellos que lo rodean y otro es expuesto a un ambiente que le genere incertidumbre y ansiedad, el desarrollo cognitivo, motor, de lenguaje e incluso socio-emocional de ambos será diferentes, suponiendo que el que goza de un ambiente sano y seguro tendrá un desarrollo más óptimo.

Cuando el niño comienza a ir al preescolar, se le comienzan a presentar ciertas situaciones desconocidas, porque cambia de ambiente, las personas alrededor de él no son las mismas que en casa, su principal figura de apego desaparece y la rutina cambia de cierto modo. Conociendo esto, el maestro se convierte en el principal adulto encargado de crear un ambiente amoroso para que aparezca un vínculo afectivo estable y seguro entre ambos, de manera que el proceso de adaptación no sea traumático, sino que por el contrario, sea una situación que genere confianza y que ayude a que el desarrollo socio-emocional sea sano.

Catalá (2005) nos habla de la importancia del contacto físico con los niños de forma individual, del cariño, de los besos, los abrazos y la demostración de amor para que ellos sientan que hay alguien que los quiere incondicionalmente y así crear vínculos afectivos. Pero esto no es suficiente, es necesario una atención concentrada y un compromiso directo para que el niño se sienta escuchado, se sienta incluido en las actividades y sepa que es importante lo que dice y hace.

Varios autores hacen referencia al rol que debe tener el maestro dentro y fuera del salón de clases para ayudar que el desarrollo socio-emocional de los niños involucrados sea óptimo. Debe estar incluido el amor positivo (Corkille, 1983) para favorecer en el desarrollo de la autoestima, la autonomía e iniciativa, la expresión de sentimientos, la identidad y la integración social en los niños, conociendo el importante papel que tiene éste en el desarrollo inicial en todas estos procesos.

Hohmann y Weikart (2002) nos dicen que los maestros pueden brindar un mejor apoyo al desarrollo estableciendo una “comunidad de aprendizaje segura y reafirmante”. El maestro debe ser amable, estimular las iniciativas del niño centrándose en sus fortalezas y no en sus debilidades, debe relacionarse con ellos, disfrutar de sus juegos y escucharlos con atención para hacerles sentir que sus opiniones son importantes. Hay que darles tiempo para tomar decisiones, motivarlos, ayudarlos, estimularlos y ofrecerles un ambiente rico en opciones.

Dodge y Colker (1996) nos afirman que los niños desarrollan su sentido de confianza, competitividad e iniciativa cuando los maestros toman acciones adecuadas en diferentes aspectos, bien sea manteniendo un horario consistente, llevando a cabo planes anunciados, haciendo comentarios positivos acerca de lo que el niño está haciendo, estimulándolos y valorando sus juegos, ofreciéndoles juguetes y actividades apropiadas para sus niveles de desarrollo para que refuercen sus habilidades y se sientan retados sin llevarlos a frustraciones, premiar sus esfuerzos, ofrecerles ricas oportunidades de expresarse y de explorar el entorno libremente, etc

Corkille (1983) nos habla de “vivir el presente” y “estar por completo con el niño” porque lo importante no es la cantidad de tiempo que uno pase con él, sino la CALIDAD. Los maestros tenemos que ofrecerles esa calidad siendo serenos, respetuosos y honestos en todo momento evitando contradicciones entre la palabra y el lenguaje corporal recordando que somos modelos permanentes. Hay que evitar los enjuiciamientos al igual que las máscaras mostrando autenticidad en la expresión de sentimientos. De esta manera generar un ambiente donde los niños se sientan seguros y confiados, tomando en cuenta que pueden no tener un clima favorecedor en casa. Debemos ser espejos positivos para los niños y brindarles amor, confianza y seguridad para ayudarlos a lograr cambios tan valiosos en su auto-concepto que pueden sentar bases para una autoestima más elevada y crearles un valor de auto-respeto que ellos se merecen.

El libro “Mi Niño Feliz” está dedicado a padres y madres para mostrarles las mejores estrategias y herramientas para lograr que sus hijos formen un auto-concepto real y auténtico. Para que a lo largo de la vida desarrollen un valor positivo hacia ellos mismos y se sientan dignos de amor y respeto por parte de todos los que lo rodean sin importar sus conductas, sino por el simple hecho de existir.

Nos habla de la importancia que tiene el sentido de autoestima de todas las personas para ser exitosos en la vida, no solo a nivel profesional, sino también a nivel personal. Una persona con un autoestima alta es capaz de establecerse retos y metas que puede cumplir, tener la confianza y seguridad que se necesita para seguir adelante en todo momento y de superarse como persona. Corkille (1984) cita a Aristóteles con la siguiente frase: “La felicidad es estar satisfecho consigo mismo”. Y estar satisfecho consigo mismo se refiere a el alta autoestima que comienza a formarse desde el nacimiento y nunca para de construirse.

Como padres, lo que más anhelamos en la vida es que nuestros hijos sean felices y puedan enfrentar la vida de forma autónoma y exitosa. La clave para lograrlo es convirtiéndonos en espejos positivos y proponernos aceptar y valorar a nuestros hijos como individuos únicos y diferentes para que ellos se sientan bien consigo mismos y estén contentos de ser quienes son.

Nosotras como maestras, el día de mañana tendremos en nuestras manos a un número de niños cuyas vidas vamos a influenciar. Por esta razón, nos tenemos que proponer lo mismo que sus padres: que sean felices, de manera de que el ambiente de seguridad se prolongue hasta la escuela, para que ellos puedan expresar sus diferencias por medio de sus gustos y su creatividad, dándoles la oportunidad de expresarse y sentirse entendidos y escuchados.

Es probable que nuestro trabajo como maestras en el momento de formar niños con una autoestima alta sea más determinante de lo que pensamos, porque podemos encontrarnos con niños que no tengan los mejores reflejos en sus hogares, por lo que debemos ofrecerles un ambiente de amor, de honestidad, de respeto, de autenticidad y de aprecio. De esta manera, pasarán a disfrutar de la confianza para poder mostrar su propia individualidad.

Una vez que nosotras como maestras logremos esto, el proceso de enseñanza y aprendizaje se dará de una manera más exitosa y formaremos futuros adultos que serán productivos para la sociedad en todo sentido, capaces de tomar decisiones y de crear sus propias nuevas familias, asegurándonos que esa autoestima será “transmitida” a próximas generaciones: porque el que tiene PUEDE DAR.

A esto se refiere el autor con el título del libro “Mi Niño Feliz”, (en inglés “Your Child’s Self-Steem”) volviendo otra vez a la frase citada de Aristóteles. Si un niño se quiere a sí mismo, será feliz porque podrá lograr lo que se propone, establecer vínculos con otras personas, expresarse con seguridad y poder adaptarse al cambio.

Debemos tomar en cuenta todas las recomendaciones que nos da el autor en este libro y aseguro que seremos recordados por miles de niños como las mejores maestras del mundo.

Conclusiones     

En el libro “Mi Niño Feliz”, el autor nos da todas las herramientas y estrategias que podemos necesitar como futuros padres y maestras para lograr que todos los niños que dependan de nosotros puedan desarrollar los niveles más altos de autoestima. Nos ayuda a darnos cuenta de posibles errores que cometemos dentro del aula con niños que probablemente solo están en busca de la aprobación del adulto. Pero no solo esto, sino que además nos ayuda a mejorar nosotras como personas para influir en el niño de forma positiva.

Como lectora, me sentí identificada con ciertos ejemplos, comentarios y características, y es esto lo que hace que verdaderamente el libro nos marque y podamos llevar a la práctica todo lo que aprendemos aquí. Debemos aceptar las diferencias, saber que cada niño tiene algo que ofrecer, entender que nosotras (las maestras) somos sus modelos y manejar con éxito ese modelaje.

Es impresionante cómo podemos influir en un niño. Si nos damos cuenta de esto a tiempo, podremos lograr maravillas en él, ayudándolo a que pueda tener la mejor de las vidas de una manera feliz y satisfactoria. Le recomiendo este libro fuertemente a todos los adultos que tengan en sus vidas a pequeñas personitas para ayudarlos a hacer su “trabajo” de la mejor manera posible y se puedan dar cuenta de lo mismo que yo: que cada persona, desde que nace, es importante solo por el hecho de existir y necesitan saberlo.

2 respuestas a Análisis Crítico del libro: “EL NIÑO FELIZ” de Dorothy Corkille Briggs

  1. Gracias Velentina por este profundo análisis del libro “EL NIÑO FELIZ” de Dorothy Corkille Briggs. Es muy aclaratorio y además ya sugieres algunas herramientas.
    Gracias
    Koro

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